“A different man: las obsesiones nunca terminan bien”

A different man es una película del 2024 que pasó bastante desapercibida por las salas chilenas, a pesar de que hubo promesas de traerla, pero que probablemente llegará solo a plataformas de streaming.

Relata la vida de Edward Lemuel (Sebastian Stan, “El Aprendiz”), un hombre tímido, con pocas habilidades sociales, que parece tratar de no incomodar a la sociedad debido a una deformación facial que ha ido desarrollando y por la cual se somete a un estudio experimental que promete “curar” sus alteraciones físicas.

En ese punto de su vida conoce a Ingrid (Renate Reinsve, “The worst person in the world”), la recién llegada hermosa vecina, de la cual se ilusiona por el inesperado interés que muestra hacia él y de la cual se termina alejando cuando su tratamiento es un total éxito. 

Y acá es donde la película arma una historia potente y lleva al espectador a mirar los propios prejuicios y limitaciones arraigados en una sociedad que busca, valora y exacerba la belleza como la solución a todos nuestros problemas. Porque sí, y está estudiado, una persona bella tiene ciertas ventajas sociales. Desde ser más solicitado/a para tener citas amorosas, hasta simplemente tener menos probablidad de ser sentenciado por asesinato. Solo piensa en ese tipo medio creepy del barrio y dime si no te da vibras de pervertido. Todos estamos cableados para asociar la belleza con características positivas.

Por eso, cuando llega el personaje de Oswald (Adam Pearson, “Under the skin”), es como una patá en la guata para Edward. No puede entender ni aceptar que sea, tenga y logre todo lo que él quiso. Pero lo que menos puede aceptar, es que esta vida parece que no tratase de ser feo o bello, trata de cómo vives tu vida con lo que eres y tienes.

Y acá creo que estás en tu derecho de decirme: “y yo para qué quiero ver una película que me dé sermones”. Pues, porque lo hace de forma maravillosa. Si bien tengo mis resquemores con los tiempos de desarrollo de la historia, un poco lentos al principio y muy rápidos al final; la actuación, el entramado de hechos, los planos y acercamientos, así como el mensaje de fondo hacen que sea una película valiosa de ver. Tiene drama, pero también su lado ligero y un poco satírico, que la hacen fácil de digerir. 

Por último, debo destacar absolutamente la actuación de Sebastian Stan, quien logra de manera sublime representar todas las inseguridades y deseos ocultos del personaje, creando escenas poderosas de las que sólo podría decir que son perfectas.

El desenlace no lo vi venir y eso no es poco en estos tiempos. Solo diré que la obsesión nunca termina bien. 

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